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Aquel que todo lo devoraba

Aquel que todo lo devoraba

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El hambre, es aquella sensación que indica la necesidad de comer. El placer que se siente al estar satisfecho después de calmar dicha sensación nos lleva a ingerir alimentos regularmente; pero ¿Y si esta sensación nunca se fuera? este es el caso de Charles Domery.

En LoUltimo.co, te traemos el aterrador caso de Charles Domery, el hombre que devoraba todo a su paso.

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Toda clase de aberraciones surge de las guerras, el espíritu se arrastra durante ellas entre lo más sucio y repugnante de la condición humana; y es en la guerra de las monarquías del siglo XVIII donde se sitúa la historia de un soldado polaco que empezó a ser notorio por su apetito voraz.

Charles Domery ingresó al ejercito prusiano a la edad de 13 años, es descrito como un hombre alto de 1,91 metros de estatura, cabello castaño; una piel tersa sin marcas ni arrugas y en general, de muy buen rostro.

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Pero al parecer el joven Charles Domery no ingreso al ejercito buscando defender a los monarcas que veían su poder en peligro tras la revolución francesa. Eso quedo plenamente claro cuando decidió cambiarse de bando a la primera oportunidad que tuvo. La razón, el ejercito prusiano tenía escasez de alimentos y por tanto se entregó a un comandante francés para luchar en sus filas.

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Su primer acto fue comerse un gran melón que le dieron como recompensa por unirse a los franceses. A pesar de gastar casi todo su sueldo en comida y recibir doble ración de alimentos, no perdía la oportunidad para ir tras de un gato que deambulara por las calles o techos; para después atraerlo, acariciarlo y llevarlo a un lugar donde podía degollarlo, beber su sangre y comerlo plácidamente.

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Poco le importaba cocinar los gatos, lo importante era saciar de inmediato el hambre eterna que lo embargaba. En un año llego a devorarse 174 gatos; en promedio uno cada dos días. Pero, aun así, no era suficiente; cuando no encontraba nada para mandar a su sistema digestivo, comía césped en grandes cantidades.

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Devorando sus presas

Charles Domery llevó su insaciable apetito hasta el mar; allí, mientras se encontraban luchando sobre una fragata, un cañonazo partió la pierna de uno de sus compañeros de batalla. Sus ojos brillaron al ver caer la extremidad junto a él y no perdió oportunidad para abalanzarse sobre aquella apetitosa, jugosa y todavía caliente pierna de marinero.

Más tarde, en octubre de 1978; fue capturado por soldados británicos y durante su detención en una celda; atrajo al gato de la prisión y se lo comió, lo mismo paso con al menos 20 ratas. Esto llevo a que se realizaran una serie de experimentos bien documentados con el soldado Domery.

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Los comentarios a los resultados obtenidos por parte de los doctores tratantes, solo dejan lugar al asombro y la incredulidad; kilos y kilos de comida en diferentes estados le fue proporcionada y toda fue engullida, en todo un día de estar alimentándose, nunca fue al baño o vomito. Todos se preguntaban cómo lograba almacenar tantos alimentos y mantenerse delgado. Tras ser alimentado de esta manera tan aterradora, regresaba a su celda; con el rostro rozagante de satisfacción.

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Nunca se supo la razón de su monstruosa forma de comer, tampoco cuál fue su destino. Pero sobrevivió su historia, aquella que nos muestra hasta dónde puede llegar desbocado apetito humano. Sìguenos en redes @LoUltimo.co

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